Pollo al cloro, la peligrosa receta estadounidense

Los pollos lavados con cloro son una de las mayores preocupaciones actuales referentes al consumo de su carne. Hace poco se desató una controversia al respecto y es que aún no se conocen todos los impactos que implica para la salud humana y los que sí se conocen son subestimados. 

¿QUÉ ES?: Es un proceso de desinfección de los cadáveres de los pollos para consumo. Consiste en rociarlos, sumergirlos o lavarlos en agua que contiene cloro para matar bacterias potencialmente dañinas como la E. coli, la campylobacter y la salmonela en la carne. El proceso conocido por la industria como tratamiento de reducción de patógenos usando hipoclorito de sodio, hipoclorito de calcio, dióxido de cloro o el gas cloro ha sido prohibido por la Unión Europea debido a preocupaciones de seguridad alimentaria. 

¿Y EN MÉXICO?: Recientemente se desató nuevamente la polémica respecto al pollo clorado a nivel mundial. La EU y Canadá tienen prohibida la importación de este producto, lo cual resulta problemático pues Brasil y los Estados Unidos son los principales exportadores de pollo a nivel mundial y en EE.UU. es una práctica estandarizada y legal. En México hay poca información y mucho hermetismo respecto al pollo clorado pero lo que sí sabemos es que somos el principal importador de carne de pollo de EE.UU. y que Rusia vetó temporalmente hace una década a nuestro país y al país vecino como exportadores de pollos por la cloración. 

En la conferencia de prensa del 30 de enero del 2020, la Secretaría de Economía aseguró que todo el pollo importado pasa por revisiones sanitarias y que, como el resto de los productos importados, este cuenta con las medidas de sanidad y seguridad necesarias. Sin embargo no se negó ni abundó al respecto de la aplicación de esta práctica en el producto nacional e importado, tampoco sobre cuál es el proceso de desinfección que se está utilizando en el país. 

¿ES PERJUDICIAL PARA LOS HUMANOS?: Los datos de la Comisión Europea indican que una persona tendría que comer el 5 por ciento de su peso corporal de pollo lavado con cloro en un día para estar expuesto a niveles dañinos de clorato, un subproducto del cloro. Así que para una persona de 70 kilos, tendrían que comer 3.5 kilos de pollo. El problema es que realmente no no se sabe cuánto clorato está presente, en promedio, en el pollo que ha sido lavado con cloro.

Además, en 2008, el Consejo Europeo rechazó una propuesta de la Comisión Europea para permitir el uso de pollo lavado con cloro, diciendo que puede “conducir a la formación de compuestos cloro-orgánicos, varios de los cuales son persistentes, bioacumulables o cancerígenos”. Es decir, los compuestos son difíciles de eliminar, tienen tendencia a acumularse con el tiempo cuando se consumen repetidamente y pueden causar cáncer.

¿Y PARA EL MEDIO AMBIENTE?: La decisión del Consejo Europeo de 2008 también estableció que el pollo lavado con cloro “puede suponer un riesgo para el medio ambiente acuático, la salud del personal que trabaja en los sistemas de aguas residuales y el funcionamiento y rendimiento de los sistemas de alcantarillado y/o plantas de tratamiento de aguas residuales”.

¿SIRVE?: Una investigación realizada en 2014 por la organización independiente sin fines de lucro, Consumer Reports, encontró que el 97 por ciento de las 300 pechugas de pollo que analizó en todo Estados Unidos contenían bacterias dañinas como E. coli, campylobacter y salmonela. Además, más de la mitad de las muestras contenían materia fecal y al menos una bacteria resistente a tres o más antibióticos comúnmente prescritos.

¿QUÉ HAY DE LOS POLLOS ORGÁNICOS?: En la Guía del USDA para la Certificación Orgánica de Aves de Corral dice: “El agua utilizada en contacto directo post-crianza para el lavado de huevos o canales puede contener materiales de cloro a niveles aprobados por la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) o la Agencia de Protección Ambiental para tal fin”. En otras palabras, sí, los pollos considerados orgánicos provenientes de EE.UU. podrían haber sido lavados con cloro.

Con la salud humana y las preocupaciones ambientales, no es de extrañar que los pollos lavados con cloro hayan sido prohibidos en la UE. ¿Por qué en algunos países se permite una práctica tan controvertida? Los defensores de este método podrían argumentar que es para proteger al consumidor de las bacterias dañinas, pero por estudios sabemos de su ineficacia. ¿Podría esto ser sólo una estratagema para evitar costosas prácticas de mayor bienestar? Cuando el dinero está en la mente, hay poco espacio para preocuparse por los demás.

LA REALIDAD: Primero, ¿por qué se necesita este proceso antinatural?

Probablemente tiene que ver con las horribles condiciones en las que viven los pollos criados para carne. Decenas de miles de pollos están confinados en cobertizos con muy poco espacio, con aire viciado y sin poder realizar comportamientos naturales para promover su bienestar. Estas jóvenes y sensibles aves son criadas para crecer tan rápido que se convierten en prisioneras en sus propios cuerpos, a menudo incapaces de caminar y viviendo con dolor crónico.

Y debido a que no hay un estándar establecido para la limpieza del sustrato en el que viven, el amoníaco de la orina y las heces cubren el suelo y causan quemaduras en el estómago y las patas de los pollos. Durante las investigaciones encontramos aves muertas y moribundas entre las vivas. Nada de cómo se crían estos animales es sanitario.

¿CÓMO EVITAR LOS PELIGROS DEL POLLO CLORADO?: La mejor manera de protegerse de las bacterias dañinas y ayudar a los pollos es evitar el consumo de su carne.  Sin embargo, también debemos exigir que los estándares de higiene y bienestar animal sean elevados en vez de tratar de erradicar estos patógenos de la carne del animal muerto, y lo estamos haciendo.

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