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Carne de pollo verde: ¡¿Qué es esto?!

Cada vez se hace más frecuente que los consumidores se encuentren con este fenómeno.

Recientemente, una desagradable y curiosa noticia tuvo lugar en Australia cuando una mujer descubrió que la pechuga de pollo que había comprado en el supermercado era verde en su interior. Alarmada, publicó en sus redes una fotografía expresando su desagrado y preocupación y dejó claro que jamás volvería a comprar carne en ese lugar. 

Aunque el supermercado reaccionó rápidamente y explicó que sí es seguro comer la carne de pollo en ese estado – lo cual es cierto – lo que debería preocuparnos no es esto, y a continuación te vamos a explicar por qué.

¿Por qué la carne de pollo se vuelve verde? 

Las aves grandes, como los pollos y pavos pueden sufrir una enfermedad conocida como miopatía del músculo pectoral profundo que provoca esa coloración verde en la carne y que es cada vez más común que afecte a los pollos de “crecimiento rápido”. 

Debido al crecimiento acelerado que provoca la selección genética a la que son sometidos, la circulación de la sangre en estos pollos no funciona como debiera y esto lleva al estancamiento de la sangre y por lo tanto a la coloración verde. Los análisis han demostrado que, tras una limpieza adecuada, esta carne es segura para el consumo humano.

Los únicos que sufren por esto son los pollos 

Los pollos son los animales terrestres más maltratados y matados en el mundo, hasta el punto que hay 3 pollos por cada ser humano en el planeta y 9 de cada 10 animales consumidos son pollos. Lógicamente esto es así porque su carne es más barata y porque debido a su tamaño deben ser matados más pollos que cualquier otro animal para satisfacer la demanda. Para producir la misma cantidad de carne que se obtiene de una sola vaca son necesarios 200 pollos. Sí, ¡200!

Sólo en México más de 1,900 millones de pollos son matados a los 42 días de nacidos, es decir, cuando aún son unas crías. Jamás conocen a sus madres y su única compañía durante semanas de insoportable sufrimiento dentro de las granjas – viven todo tipo de privaciones y maltratos – es la de otros bebés a quienes verán morir antes que ellos.  

Fuimos los primeros en destapar la crueldad que oculta la industria de la carne de pollo en México.

Mira el video con imágenes exclusivas de nuestra investigación

Las 3 fases de la crueldad hacia los pollos 

1.Máximo sufrimiento = Máxima ganancia

Los pollos broiler han sido seleccionados genéticamente para que crezcan a una velocidad antinatural muy acelerada que permite a la industria enriquecerse a un ritmo muy rápido y abastecer a los consumidores con carne barata. Actualmente, estos animales pueden alcanzar el peso de matanza antes de los 50 días de vida. Para tener una idea clara de lo que esto significa para ellos: es como si un bebé de 2 meses pesara 300 kg. Este es el estándar de crecimiento de los pollos en la agricultura intensiva.

2.Sus cuerpos son su prisión

Los músculos de los pollos no pueden desarrollarse adecuadamente, sus patas no soportan su propio peso y se les rompen y deforman. Es un sufrimiento extremo y horrible.

Son prisioneros dentro de su propio cuerpo, están obligados a permanecer inmóviles porque el crecimiento acelerado les provoca dolores insoportables y cojera.

3.Mueren inmóviles de hambre y sed 

Todo lo anterior hace que muchos pollos no puedan alcanzar la comida y el agua y que agonicen por días antes de exhalar su último respiro. Mientras esto ocurre, además del gran sufrimiento que les provoca la sed y el hambre y la desesperación por no poder saciarlas, les cuesta mucho respirar porque ni siquiera sus órganos internos pueden soportar este crecimiento exagerado y los por eso sufren problemas respiratorios o insuficiencia cardíaca. 

A esto hay que sumar que las altas concentraciones de amoníaco por sus heces y orina – debido a que los lechos sobre los que viven no son cambiados ni limpiados regularmente – también les afectan sus pulmones además de provocarles quemaduras en la piel de sus patas y pecho.

Aunque corta, la vida de los pollos es dolorosa y terrible.

La coloración verde de la carne de pollo es sólo uno de los “defectos” de la carne de pollo que han surgido en los últimos años y que aunque no representan una verdadera amenaza para la salud del consumidor sí es una prueba contundente del sufrimiento extremo de estos animales dentro de la industria.

¿Qué se puede hacer para poner fin al sufrimiento de los miles de millones de pollos criados para su carne en el mundo?

Cada uno de nosotros puede hacer la elección más fácil e inmediata: dejar el sufrimiento de estos animales fuera de su plato. Adoptar una dieta 100% vegetal, de hecho, es la clave…

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