El cambio climático necesita nuevos hábitos que beneficiarán a todos

Hace tres años, alrededor de 200 países firmaron el histórico Acuerdo Climático de París, y los compromisos y acciones realizados para entonces fueron revisados recientemente en la COP24, en Katowice, Polonia, resaltando dos puntos: aún estamos lejos de prevenir integralmente el calentamiento global en las próximas décadas y la comida es la madre de todos los retos de sustentabilidad, sin ser abordada como tal todavía.

En este momento, se reconoce que las emisiones están avanzando hacia la dirección contraria de lo requerido para enfrentar el cambio climático. Para alcanzar los objetivos del Acuerdo, cada país tendría que frenar prácticas que siguen empeorando nuestra situación y, al mismo tiempo, acelerar dramáticamente la transición a aquellas identificadas como mejores prácticas en los próximos 12 años.

Diversas organizaciones reflexionaron sobre la ironía del alto consumo de carne en el menú de los comedores del evento, a pesar de que un mes antes el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático reportó que es necesario  mejorar la eficiencia de la producción de alimentos al cambiar las opciones actuales en la dieta ya que esto reduciría significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Por su parte, el World Resources Institute señaló [1]que a medida que aumentan los ingresos y más personas se trasladan a las ciudades, el consumo de carne y productos lácteos (alimentos con un impacto climático excesivo) van en un aumento exponencial que debe atenderse.

“Si los líderes mundiales que se reúnen en Polonia esperan abordar la crisis climática, deben abordar el consumo excesivo de carne y lácteos, comenzando con lo que está en sus propios platos”, comentó Stephanie Feldstein, directora del programa de Población y Sustentabilidad en el Centro para la Diversidad Biológica al hablar sobre el costo climático de una dieta basada en alimentos de origen animal.

Por otro lado, Janet Ranganathan, vicepresidenta para la ciencia y la investigación en WRI, comentó: “Hay un gran déficit entre la cantidad de alimentos que producimos hoy y la cantidad necesaria para alimentar a todos en 2050. Habrá casi 10 mil millones de personas en la Tierra para 2050 […]. A medida que los ingresos aumenten, las personas consumirán cada vez más alimentos de origen animal que a su vez requieren muchos más recursos naturales para su producción. Al mismo tiempo, necesitamos reducir urgentemente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de la producción agrícola y detener el cambio de uso de suelo de los bosques remanentes.” [1]