Científicos logran escuchar lo que los peces dicen

Aunque siempre han sido considerados animales silenciosos, lo cierto es que los peces pueden producir y escuchar sonidos. Si no logramos escucharlos es porque los sonidos en el mar permanecen atrapados debajo del agua, porque la ondas de sonido en lugar de traspasar la línea de flotación rebotan hacia las profundidades.

El oído humano no está adaptado para poder escuchar cuando está lleno de agua porque normalmente las ondas de sonido viajan en el aire por un canal hacia nuestro oído interno, pero cuando ese canal se inunda y se humedecen las membranas temblorosas este amortigua el sonido.

Algunos peces escuchan sonidos que actúan como indicadores para guiarse mientras nadan en la oscuridad. Y aunque se desconoce cómo logran hacerlo si existen indicios de que estos sonidos les importan, que los peces escuchan y extraen información útil de la mezcla sonora.

Con la finalidad de investigar esto, Craig Radford, de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, construyó junto al equipo que dirigía pequeñas pilas idénticas de restos de corales en la Gran Barrera de Coral de Australia. Colocaron altavoces subacuáticos suspendidos sobre cada pila de escombros para reproducir bandas sonoras que previamente habían grabado en diferentes hábitats. Al día siguiente de esta “noche ruidosa”, Radford y su equipo observaron que algunos peces se mostraron atraídos por los sonidos de ciertos hábitats.

Unos se dirigieron hacia las pilas de escombros donde eran emitidos sonidos de los bordes de arrecifes, otros se acercaron a las pilas que sonaban como una laguna abierta. Y el sonido del silencio fue el que atrajo a muchos menos peces. Pero además de escuchar, los peces gritan y lo hacen cuándo y cómo lo desean, acoplando sus voces tal cual como si se tratara de una partitura musical.

Biólogos sudafricanos visitaron cuevas en la costa de KwaZulu Natal, en Sudáfrica, en el Océano Índico, donde ya habían visto a meros, peces soldados y peces sapos haciendo sonidos. Por eso cuando las grabaciones que registraron revelaron miles de sonidos de voces no se sorprendieron. Pero lo que si los sorprendió fueron los patrones que hicieron esas voces: por la noche los peces se evitaban acústicamente entre sí y en dos dimensiones (tono y tiempo) cada voz ocupaba un lugar propio como si fueran piezas de un rompecabezas sónico, es decir, diferentes peces llamaban a otros en diferentes momentos y tonos construyendo distintas capas de sonidos.

Los sonidos que produjeron las especies activas durante el día fueron mucho más confusos, porque debido a que pueden verse unos a otros también combinan sus llamadas con gestos. Por ejemplo, para llamar nadan y agitan sus alas llamativamente como cuando gritamos a alguien para saludarlo mientras saludamos con la mano.

Con todo esto, queda comprobado que los peces, al igual que otras especies, establecen territorios vocales para dividir el sonido al igual que su ecosistema. Esto les permite evolucionar ya que pueden comer otros alimentos de acuerdo a los espacios físicos que ocupan.

 

Fuente: http://discovermagazine.com/2018/sep/hearing-nemo