Deadly Dairy I LA REALIDAD DE LAS VACAS EN LA INDIA

· 16 minutos · Vimeo

APOYA NUESTRO TRABAJO DE INVESTIGACIÓN: http://www.IgualdadAnimal.org/colabora

Deadly Dairy es un reportaje de investigación de la organización internacional Igualdad Animal sobre maltrato que sufren las vacas, toros y bueyes en la industria láctea en India.

Este reportaje muestra imágenes nunca vistas antes, que muestran el maltrato que padecen estos animales, explotados para producir leche para consumo humano.

Locución: Marina Céspedes
#maltratoanimal

Transcript (Spanish — es-x-autogen)

Alguna vez que había parado a pensar que los humanos somos
los únicos que consumimos lácteos?
Ningún otro animal sigue bebiendo leche en la edad adulta
y mucho menos leche de una especie
totalmente distinta a la suya.
Quizá por eso cada vez más adultos en todo el mundo están
eliminando los lácteos de su alimentación.
Y puede que por eso estos animales lo estén celebrando
porque son libres
las reses y los búfalos, igual que nosotros
experimentan un amplio abanico de emociones
desde amor y alegría a miedo y dolor
en las granjas lecheras.
Los terneros llegan al mundo con el mismo asombro y
curiosidad innatos que cualquier otro bebé.
Pero en la industria láctea, la felicidad dura poco
igualdad animal ha llevado a cabo una extensa investigación
encubierta en granjas lecheras por toda la india.
Lo que estás a punto de presenciar son prácticas habituales
en granjas de todo el país,
tanto en pueblos como en ciudades.
La india es el mayor productor y consumidor de lácteos del
mundo y satisfacer nuestra demanda conlleva que se requiera
un gran número de animales.
Al igual que los humanos,
los animales producen leche sólo cuando dan a luz.
Por tanto, en la industria láctea,
estos animales curiosos y amables por naturaleza
son explotados y maltratados para producir una interminable
cantidad de leche para consumo humano.
El semen se extrae de toros que son obligados a montar a
otros machos en cautiverio que en la industria láctea se
conocen como tser.
Después, el semen se utiliza para inseminator a las hembras
artificialmente, a menudo a manos de hombres sin experiencia
que no usan guantes ni un equipo que
cumple a las normas de higiene.
Las vacas y las búfalas son fecundadas cada año desde que
alcanzan la pubertad hasta que dejan de ser fertiles.
La inseminación artificial es una práctica que se lleva a
cabo a escala masiva en todas las granjas lecheras
y en cualquiera, ya sean grandes o pequeñas.
Los animales pasan toda su vida atados o encadenados con
cadenas a veces tan cortas que apenas pueden moverse.
Para la mayoría, esto implica que tienen que sentarse sobre
sus propias heces y orina provocándoles enfermedades e
infecciones
en todo ese tiempo, cada bebé que nace
es separado de su madre.
A los terneros recién nacidos se les niega incluso la
primera toma de lactancia, el calostro
esencial para desarrollar el sistema inmunológico del bebé
sin el calostro y sin el cuidado adecuado.
Algunos terneros mueren en cuestión de días
a los que consiguen sobrevivir.
Les espera un destino peor.
Los bebés son separados por sexo a las hembras.
Se las utiliza para sustituir a las más mayores
madres enfermas que ya no son fértiles o que ya no producen
suficiente leche
a los machos.
Como no producen leche,
se les deja morir o se venden a los mataderos.
Los bebés machos se enfrentan a este mismo destino en todas
las granjas lecheras.
El sufrimiento no es solo físico, sino también emocional.
Cuando a una vaca le arrebatan a su cría, sufre esa perdida,
retiene le leche, ya que solo quiere dar de mamar a su bebé.
Por supuesto, la industria cuenta con métodos para
lidiar con las que se resisten.
Es habitual que los granjeros le llenen con enno el cuerpo o
sólo la cabeza de un ternero muerto para engañar a la madre
que piense que pueda alimentar a su bebé.
Los trabajadores le inyectan oxitocin para extraer hasta la
última gota de leche de su cuerpo.
Los propietarios de las granjas creen que la oxitocin inc.
Incrementa la cantidad de leche,
pero la realidad es que sólo acelera el flujo cada vez que
se le inyecta oxitocin a un animal.
El dolor es similar al del parto y el trauma que les produce
la repetición de este proceso destruye
su sistema reproductor.
Aunque el gobierno de la india ha prohibido el uso de esta
hormona, la oxitocin sigue siendo un método ampliamente
utilizado de las granjas lecheras del país.
Se compra y se vende de manera clandestina,
a menudo disfrazada a modo de dulce.
La caja de 50 inyecciones se vende a 100 rupias,
además de la administración ilegal y forzada de
medicamentos, las hembras también son sometidas
a crueles ordeñadoras.
Lo que empieza siendo un proceso doloroso se torna
insoportable, sobre todo porque es habitual que los
trabajadores les dejen las máquinas demasiado tiempo.
Una vez que se les ha extraído toda la leche,
los trabajadores también maltratan a los animales
deliberadamente y con saña
junto a los abusos habituales.
Muchos animales son obligados a someterse a bárbaros
experimentos pensados para aumentar más aún
la producción de leche.
Los científicos hacen agujeros del tamaño de una pelota de
tenis en los laterales de las vacas para estudiar los
efectos que tienen ciertos alimentos en el
aumento de producción de leche.
Este aumento de la producción va de la mano de un incremento
de la natalidad y un riesgo mayor de complicaciones en el
parto que puede llevar a la distocia en lugar de practicar
una cesárea que sería más costoso
en estos anticuados procesos,
la fuerza ha de ejercerse en el útero de la madre.
No importan las torturas y los abusos a los que les someten.
Ninguno de estos animales recibe atención médica.
Preocuparse por ellos cuesta dinero.
Y a los granjeros de la industria láctea solo les importa
maximizar los beneficios.
No es raro que los granjeros abandonen a los enfermos
la vida en la calle no estare fácil para un animal enfermo,
ya que muchos son víctimas de los que abusan de los débiles.
Muchos otros a los que no les han herido deliberadamente son
víctimas de accidentes y
otros desesperadamente se alimentan de basura
en la naturaleza.
La esperanza de vida media de una vaca o una búfala es de 15
a 20 años, pero debido al maltrato que padecen
estos animales solo sobreviven cuatro o cinco años como
mucho,
cuando ya no son de utilidad para los granjeros, los venden.
Les preguntamos a los granjeros y a los lecheros quiénes son
exactamente sus compradores,
Que
El precio de venta de cada animal se basa en el valor que
perciben que tendrán tanto su carne como su piel.
Antes sólo se vendía los mataderos,
los animales que dejaban de producir leche,
pero en estos últimos años se venden a las carnicerías
simplemente porque no producen la cantidad
que quiere los granjeros.
Y por si la perspectiva del matadero ya no fuera lo bastante
desalentadora de por sí,
los animales enfrentan a un peligroso
viaje hasta llegar allí.
Los animales asustados, enfermos y heridos
son introducidos a la fuerza en camiones de forma atroz y
despiadada apiñados hasta que no queda un espacio libre.
También se colocan más animales en la parte superior.
Muchos de ellos ya medio muertos
cuando crecen y ya están demasiado cansados para moverse,
se les obliga a haciéndoles daño
en los mercados de ganado.
Los operarios acostumbran a romperles la cola
a restregarles chiles por los ojos
o a introducirles palos o sus propios dedos a los genitales.
Muchos de los animales quedan gravemente heridos
y algunos hasta mueren de camino al matadero.
Son obligados a viajar en estas condiciones durante días,
sin comida ni agua para asegurarse de que no se
desperdicia ni una gota.
Los operarios se intentarán ordeñar a los animales una
última vez antes de que sean enviados al matadero.
Cuando finalmente llegan,
los colocan en fila para inspeccionarlos.
Están visiblemente enfermos y muchos de ellos heridos
por ley debe estar presente un veterinario para inspeccionar
a cada animal y para emitir un documento que certifique que
son aptos para el matadero.
Pero esta ley se incumple descaradamente una y otra vez,
ya que son los propios operario los que califican a
cada uno de los animales.
Los animales presencian como matan a sus compañeros.
Los carniceros han desarrollado formas muy
crueles de matarlos.
Una práctica brutal, esa apalear repetidamente a una vaca
con un mazo hasta que cae inconsciente.
Los carniceros alal, aquellos que sigue la ley islámica,
cortan la garganta del animal, no una sino repetidas veces.
Mientras este sigue consciente,
aquellos que aún pueden reunir fuerzas intentarán levantarse
y contraatacar o huir como haría cualquiera.
Pero la resistencia solo da lugar a más violencia.
Por tanto, cada animal aterrorizado y herido
será maltratado hasta su último suspiro.
Los cadáveres maltrechos son despellejados y
destrozados uno detrás de otro.
Mientras sus cuerpos todavía palpitan
cada uno de estos animales es brutalmente matado y mutilado
un panorama que también deben presenciar aquellos que acaban
de llegar a su destino final.
Todo lo que has visto aquí viola directamente la ley de
prevención de crueldad hacia los animales de de la india,
como también los mandatos del tribunal superior
y de la corte suprema.
Y nuestra investigación ha destapado que estas normas se
incumplen en todos los lugares que hemos visitado.
Los lácteos, la carne y el cuero son los tres lados
de un mismo triángulo.
Cada día, los granjeros de la industria láctea venden
incontables ejemplares desestimados a los mataderos,
revelando que la industria cárnica y la de cuero dependen
totalmente de ellos.
Así es como el consumo del lácteos se
alimenta este ciclo de crueldad.
Y no son solo los animales,
las únicas víctimas de esta industria,
también los trabajadores,
muchos de ellos contratados ilegalmente,
ya que son solo niños.
Ningún trabajador gana el salario mínimo estipulado ni
cuenta con seguro médico.
Todos nos vemos afectados por la producción de lácteos de
carne y de cuero, y sus industrias están
destruyendo nuestro entorno.
Más de un tercio del agua fluvial utilizado por la gente
proviene del río ganga,
un recurso vital que se ve contaminado principalmente por
las setecientas curtidurías ubicadas en su orilla.
Estas industrias también usan una enorme cantidad de agua,
un recurso que es cada vez más escaso.
De hecho, el gobierno de la india ha anunciado que para
el país se quedará sin ella.
No tiene por qué ser así.
Podríamos ahorrar agua y salvarnos a nosotros mismos
simplemente liberando a estos animales de la
crueldad y el mal trato.
La buena noticia es que no hace falta sacrificar animales ni
privarnos de ningún sabor,
ya que actualmente en la india existen multitud de
deliciosas alternativas a los productos
lácteos tradicionales.
La leche de soja o de almendras ya está disponible en casi
cualquier supermercado y es fácil elaborar otras lechas en
casa a partir de Ana, cardos,
cacahuetes o arroz por todo el país.
La gente ya prefiere la compasión a la crueldad.
Tú también puedes formar parte de un mundo sin crueldad
animal.