Una investigadora de alimentos revela porqué dejó la carne luego de conocer más a los cerdos

Antes de escribir su primer libro «Cerdo: arqueología, zoología y comestibilidad», la arqueóloga Doctora Pía Spry-Marqués había pensado muy pocas veces en la procedencia de lo que comía.

La única vez que vio cerdos en su vida fueron los lechones muertos en la carnicería. «Pero estás tan desconectado que no te sorprendes al ver su pálida piel suave en el mostrador. Ahora lo pienso y me asombro que no me sorprendiera antes», confiesa.

 

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Spry-Marqués investigó sobre la historia de la carne de cerdo desde la era paleolítica hasta hoy y aprendió que estos son animales sensibles, sociales y que pueden expresar empatía.

Su inmersión dentro de todo lo que tiene que ver con este animal la llevó también a conocer el horror que viven los cerdos dentro de la industria ganadera.

En las granjas industriales a los cerdos se les castra y corta el rabo sin anestesia siendo apenas unos bebés. Todos viven en condiciones de hacinamiento, insalubridad y sus enfermedades no son tratadas. Muchos pueden agonizar por días hasta morir sin comer ni beber y sin haber recibido nunca atención veterinaria.

 

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«Me encanta el jamón ibérico. Me encanta el chorizo. Pero no merece la pena», afirma la doctora Spry-Marqués.

 

Sobre lo arbitrario que solemos ser en cuanto a lo que comemos comenta: «¿Nos estremece la idea de comer un filete de caballo, pero salivamos al pensar en una jugosa hamburguesa de carne de vaca?».

Spry-Marqués considera que estamos condicionados por un sistema de creencias que nos impulsa a comer animales.

Realmente solo hemos elegido alimentarnos de unos pocos animales que consideramos comestibles. El resto, millones de ellos y todos diferentes unos a otros, los hemos descartado y consideramos como repugnantes. «Imagina comer una rata», concluye.

 

Luego de dos años de alimentarse en forma vegetariana, la doctora dice que se siente más sana pero también como si hubiese sido engañada por mucho tiempo en cuanto a la forma en que se alimentaba.

«Incluso el más pequeño paso en una dirección marcará la diferencia», argumenta. Y cuando se le pregunta qué espera que los lectores tomen de su libro, ella concluye: «quiero que se den cuenta de que hay mucha historia detrás de cada animal que comemos. Y si una persona decide dejar de comerles y reconsiderar sus opciones de alimentos, entonces mi deber estará hecho».

 

Fuente: http://www.independent.co.uk/life-style/food-and-drink/history-of-pork-cambridge-academic-turns-vegan-shocking-research-book-pigs-meat-wine-cigarette-a7850456.html