¿Pasarías un año sin limpiar la caja de arena de tu gato?

En las granjas avícolas modernas, los pollos viven hacinados dentro de naves industriales, caminando y echados en lo que la industria llama “cama”. Esta cama es una cubierta, hecha de vegetación seca, como aserrín o mazorcas de maíz trituradas. Cuando este suelo no se mantiene limpio, causa serios problemas a las aves y a los trabajadores de la granja.

QUÉ SUCEDE

Normalmente, en una granja comercial que cría pollos para consumo, la cama se utiliza para seis o más parvadas consecutivas. La parvada es el conjunto de pollos que viven al mismo tiempo dentro de una granja. Cada parvada se suele mantener durante seis o siete semanas, lo que se traduce en que la misma cama se utilice durante al menos un año. La cama se encarga de absorber heces y orina de las aves, lo que resulta en altas concentraciones de amoniaco. Durante este tiempo, las bacterias dañinas pueden propagarse por toda la nave, causando problemas a futuras parvadas o a las personas expuestas a heces o aves infectadas.

VIVIENDO EN LA SUCIEDAD

Cuando la cama no se limpia adecuadamente, los niveles de amoníaco de las heces y la orina de las aves provocan problemas respiratorios y ardor en los ojos por el aire contaminado. Y como muchos pollos son demasiado pesados para levantarse del suelo debido a su genética que los hace crecer extremadamente rápido, la cama les quema las extremidades y el vientre, causando la pérdida de las plumas y dolorosas heridas. Como la cama rara vez se cambia, las aves se ven obligadas a caminar, comer y dormir en sus propias heces.

COMPARA ESTO CON EL ARENERO DE TU GATO

Si te cuesta imaginar estas condiciones, imagínate no cambiar la arena de su gato durante todo un año. Imagina la orina y el excremento acumulados durante todo un año y que tu gato se viera obligado a dormir en esa pequeña caja. El olor sería horrible y sin duda causaría problemas para el bienestar general del felino.

NO SÓLO AFECTA A LOS POLLOS

Tener una cama limpia y seca no sólo es importante para la salud y el bienestar de las aves, sino también para las personas que trabajan en los aviarios. Como resultado de la exposición prolongada o frecuente al amoníaco, los seres humanos y los pollos corren el riesgo de desarrollar una sinusitis crónica, que causa dolor de cabeza, dolor facial, rinitis y congestión nasal. Esto hace que los humanos pierdan sensibilidad al olor del amoníaco, impidiendo que puedan detectarlo fácilmente en su entorno.

Mantener el lecho limpio y seco debe ser una parte crítica de la gestión general de todas las granjas. Sin embargo, nuestras investigaciones han revelado una y otra vez que este aspecto se descuida sistemáticamente, en perjuicio de humanos y pollos. 

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