Vaca con su ternero

“Las vacas fueron las que hicieron el cambio en mi”

Desde muy pequeña tuve la fortuna de convivir con animales que usualmente son utilizados en granjas industriales. También, desde que tengo memoria, he convivido con gatos y perros. Pero fueron las vacas quienes hicieron el cambio en mi. 

Recuerdo que siendo yo muy pequeña (4 o 5 años de edad) disfrutaba de acariciar sus rostros, y conforme fui creciendo comencé a darme cuenta que comer un bistec era comer una parte del cuerpo de aquel animal al que acaricié un día. Pensaba en cómo podía aceptar la idea de que ese animal simpático y que disfrutaba de mis caricias fuera asesinado para que yo lo comiera.

Luego de un tiempo, cuando ya era una adulta, viví todo lo que significa ser madre. Experimentar los cambios en mis senos al amamantar, amar tanto a esa personita que había salido de mí, todo eso cambió mi perspectiva ante muchas cosas. 

Algunos años después, al conocer el término “vegano”, pude saber cómo es la vida de las vacas en las granjas industriales; como las inseminan; les quitan a su bebé al nacer; las conectan a máquinas para sacar su leche y todo para nuestro consumo. Este fue para mi el punto clave para que tomara la decisión: me puse en el lugar de todas esas madres, de su sufrimiento, de tanta injusticia. 

Llevo aproximadamente 7 años sin consumir alimentos de origen animal y ha sido una de las mejores decisiones que he tomado. Agradezco a cada persona que ha contribuido a este cambio en mi vida y en la de tantos animales inocentes. 

Ahora trato de educar a mis hijas de forma respetuosa y encontrar empatía.

Minerva

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