Horror de la industria cárnica: El transporte de animales vivos

Cada año la industria cárnica transporta a miles millones de animales por tierra y mar para ser convertidos en carne. Las condiciones extremas en las que los obligan a viajar suponen la muerte de miles de ellos año tras año debido a las horas de confinamiento, golpes, roturas de huesos, asfixia y paros cardiacos.

La aclamada fotoperiodista Jo-Anne McArthur documentó recientemente cómo se realiza el transporte de animales vivos para consumo desde Australia a Israel y que se estima que traslada a 700 mil animales cada año. Los animales viajan por tres semanas cubiertos en sus propias heces, soportando temperaturas extremas, los movimientos de los barcos hacen que sufran torceduras y fracturas en sus huesos y los cadáveres en descomposición de algunos animales permanecen junto a sus compañeros vivos.

En un viaje en particular, más de 880 animales murieron durante el transcurso del viaje.

– Jo-Anne McArthur – Fotoperiodista

Las evidencias del sufrimiento de los animales destinados a consumo durante su transporte impulsaron a fines del año pasado un proyecto de ley que prohibiría en Chile el transporte en barco de un continente a otro de animales vivos destinados a ser matados por su carne.

De acuerdo con Patricia Cocas, representante de ProAnimal Chile “desde el 2014 al 2017 se exportaron desde Chile más de 60 mil animales con destino a Medio Oriente. Los llevan hacinados y sobre toneladas de excrementos, se aplastan entre ellos y los que se enferman los arrojan vivos al mar. Es un negocio de tortura y en Turquía, uno de los destinos, los sacrifican sin insensibilización previa y de una manera brutal”.