Crueldad genética investigación sobre el sufrimiento de los pollos en las granjas italianas

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NUEVA INVESTIGACIÓN: ¡la crueldad genética hace que la vida de los pollos criados en Italia sea un sufrimiento constante!

Hemos llevado a cabo una investigación NUNCA ANTES REALIZADA en Italia, para desvelar la crueldad de la cría de pollos desde un punto de vista totalmente inédito.

Con el apoyo de veterinarios experimentados, análisis exclusivos y radiografías, hemos demostrado cómo las razas de pollos de crecimiento rápido -las más criadas en Italia- son el resultado de una SELECCIÓN GENÉTICA que ha hecho indigna la vida de estos animales, condenándolos a un sufrimiento continuo, a la invalidez y a la muerte temprana.

Hemos analizado no sólo el destino de los pollos confinados en granjas intensivas, sino también la historia de tres pollos que pudieron vivir en un refugio, con cuidados y alimentos adecuados. Nuestra investigación demostró que las características inherentes a estas razas no permiten, por desgracia, el bienestar animal de los pollos en cualquier condición ambiental, en la granja o en cualquier otro lugar.

Pedimos a las instituciones italianas que detengan esta crueldad de una vez por todas prohibiendo las razas de crecimiento rápido en nuestro país y apoyando la prohibición en Europa.

#polloitaliano #carne #crianza

Capítulos
00:00 - Presentación
00:43 - Nuestros investigadores en una granja de pollos del norte de Italia
02:18 - Datos sobre la cría de pollos en Italia y en el mundo
02:54 - Los efectos de la selección genética en los pollos criados por su carne
05:58 - Nuestro llamamiento a las instituciones para que ayuden a los pollos de las granjas italianas
07:02 - La historia de Sam
07:38 - ¿Cómo ayudar a los pollos?

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Igualdad Animal es una organización internacional sin fines de lucro que trabaja en 8 países para poner fin a la crueldad hacia los animales en granjas.

#igualdadanimalmexico

Categories Actualidad
Tags Bienestar animal crueldad animal Industria cárnica Industria ganadera maltrato animal Pollos rápido crecimiento proteccion animal Selección genética violencia
Transcript (Spanish — es-419)

Igualdad Animal
llevó a cabo una investigación
nunca antes realizada en Italia
para revelar la crueldad
de la cría de pollos
desde un punto de vista
totalmente inédito.
Con el apoyo de veterinarios
experimentados
hemos podido documentar
cómo las razas de pollos que más se crían
en Italia para la carne
son el resultado de una selección genética
que ha hecho indigna
la vida de estos animales.
El trabajo de investigación
comenzó
entre los cobertizos de una granja.
Aquí nuestros investigadores
recogieron los cuerpos de
algunos pollos
que murieron prematuramente.
Los siete pollos recogidos
representan las siete semanas
que pasan en la granja hasta que alcanzan
lo que se conoce como un peso de matanza.
Uno de los primeros efectos notables
de estas razas
es la elevadísima mortalidad
de las parvadas,
que supera
el 5% del número total de pollos.
De hecho,
más de 26 millones de pollos en Italia
mueren cada año antes de llegar al rastro.
El problema de estos animales
radica en la extrema selección
genética a la que han sido sometidos.
Y para demostrarlo,
hemos hecho una comparación
con tres pollos a los que, en cambio,
se les ha permitido vivir en santuarios.
Un entorno sano y natural.
Sólo uno de ellos
llegó a cumplir un año,
a pesar de haber tenido
la oportunidad de vivir
en las mejores condiciones posibles.
La observación comparativa
de los cuerpos
de los pollos
que crecieron en granjas
y de los que vivieron en santuarios
ha permitido demostrar
lo que muchos estudios científicos
sostienen desde hace tiempo.
Los graves daños a la salud de
estos animales
son causados por la selección
genética a la que han sido sometidos
y es imposible
que escapen a este sufrimiento.
Más del 90%
de los pollos del mundo
son de razas de engorda.
En Italia, donde se crían más
de 500 millones de pollos al año,
la mayoría pertenece
a razas de crecimiento rápido.
El ADN de estos animales
es el resultado de la selección realizada
por el ser humano
para conseguir un crecimiento acelerado
de las partes más vendibles
para los consumidores.
En solo siete semanas, los pollos pasan
de unos 60 gramos a tres kilogramos,
el peso que la industria
considera adecuado para la matanza.
Es como si un niño pesara
300 kilogramos en sólo dos meses.
Los primeros efectos negativos
de este rápido crecimiento
se observan en el esqueleto de los pollos.
Los cuerpos que examinamos en la clínica
muestran claramente
que los pollos de siete semanas
de edad todavía tienen huesos frágiles
que son incapaces
de soportar su peso corporal.
Cuando estos animales
son llevados al rastro.
En realidad no son más que pollitos
crecidos con pechos y muslos enormes.
Pero una estructura ósea
que sigue siendo de un polluelo.
Esta fragilidad predispone a los pollos
a desarrollar deformidades óseas
o incluso fracturas.
Lo que provoca un gran sufrimiento.
Las radiografías realizadas
por los veterinarios
han revelado casos de fracturas evidentes.
Se encontraron tanto en uno de los cuerpos
de los pollos
recogidos en la granja
como en la radiografía tomada.
El cuerpo de uno de los pollos
que vivía en el santuario
Debido a los graves
daños físicos causados por la selección
genética, los pollos engorde
adoptan la típica posición
de piernas abiertas sentados en el suelo
con las piernas separadas.
Esta posición muestra cómo su esqueleto
es incapaz de soportar
el peso de su propio cuerpo.
Debido a las fracturas,
desviaciones y piernas separadas
los pollos a menudo
tienen dificultades para ponerse en pie,
mantenerse en pie y caminar
En muchos casos,
estos problemas dificultan
el acceso a la comida y al agua.
Los tres pollos criados en el santuario
también experimentaron graves dificultades
motrices.
Todos ellos, unos antes y otros después,
dejaron de moverse a una edad
muy temprana, y en el caso de uno de ellos
fue necesario crear un soporte artificial
para que pudieran mantenerse en pie.
A pesar de los cuidados que reciben
el cuerpo de estos animales
es una verdadera prisión
de la que nunca se liberarán.
Pero los problemas esqueléticos
no son los únicos que sufren los pollos
como consecuencia de esta exagerada
selección genética.
Los pollos criados por su carne también
sufren graves daños en sus órganos
internos.
En dos de los siete cadáveres
recogidos en la granja, los veterinarios
pudieron detectar fugas de sangre
en las vías respiratorias.
Estas hemorragias pueden indicar
un deterioro de los órganos internos,
una condición grave
que puede llevar al colapso y a la muerte.
Aquí la concentración de amoníaco
es muy alta
y daña
las vías respiratorias de los animales.
Los pollos pasan toda su corta vida
en una cama que nunca se cambia
y que está impregnada de excrementos.
Pero incluso en este
caso, el análisis de los pollos que viven
en santuarios mostró
que los principales daños en los órganos
siguen siendo atribuibles a la selección
genética.
La autopsia demostró
que precisamente uno de los pollos
que vivía en el santuario
tenía una neumonía muy grave
que además le provocó
graves complicaciones en el corazón.
Fue precisamente esta patología
la causa de su temprana muerte.
Es casi impensable
que se haya permitido la creación
de animales genéticamente
predispuestos al sufrimiento.
La ley italiana de protección
de los animales en las granjas
especifica claramente que:
"Deben tomarse las medidas adecuadas
para garantizar el bienestar de sus animales
y que no se les cause dolor, sufrimiento
o lesiones innecesarias."
En el caso de los pollos de crecimiento
rápido, esto es bastante imposible,
debido a la selección
genética a la que han sido sometidos
estos animales están condenados
a desarrollar enfermedades
y morir demasiado rápido.
Los cuerpos de los animales
que recogimos de la granja
y los tres pollos que tuvieron
la suerte de vivir en el santuario
representan sólo una parte muy pequeña
de las víctimas de esta selección genética.
Sam vivió más que sus compañeros, alcanzó
el año de edad y mostró
gran vivacidad, ganas de explorar
y mucha curiosidad por el mundo.
Pero su cuerpo ya estaba
terriblemente comprometido
después de los primeros meses,
y finalmente,
el daño de la selección
genética también lo llevó a la muerte.
Nacer en un cuerpo
destinado a morir en un sufrimiento atroz
es injusto y inaceptable.
Es hora de que las razas de rápido
crecimiento sean prohibidas
de una vez por todas.