Sin salida: el confinamiento extremo de cerdas preñadas
En una granja de cerdos en Kansas, los investigadores de Igualdad Animal documentaron a cerdas preñadas atrapadas en jaulas apenas más grandes que sus propios cuerpos.
Muchas de ellas estaban cubiertas de llagas debido al constante roce contra los barrotes. Otras mostraban signos de estrés extremo tras una vida entera de confinamiento.
En Estados Unidos, las cerdas madre permanecen encerradas en estas jaulas durante todo su embarazo. Tras dar a luz, son inseminadas nuevamente y el ciclo se repite.
Expertos han calificado las jaulas de gestación como “una de las formas de confinamiento más crueles que ha ideado la humanidad”.
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Igualdad Animal es una organización internacional sin fines de lucro que trabaja en 8 países para poner fin a la crueldad hacia los animales en granjas.
#igualdadanimalmexico
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Transcript (Spanish — es)
[Música]
Cerdas confinadas echando espuma por la
boca con la piel abierta por las barras
de metal, crías muertas pudriéndose a
los pies de sus madres. En todo Estados
Unidos, millones de cerdas preñadas
están encerradas en jaulas. Las jaulas
son tan pequeñas que no pueden darse la
vuelta. No durante minutos, ni durante
horas, durante meses. Investigadores de
igualdad animal se infiltraron para
sacar a la luz esta práctica ganadera.
Se trata de una granja de cerdos de
cansas vinculada a marcas comunes en los
[Música]
supermercados. Más de 1000 cerdas viven
en un solo estable, alineadas una al
lado de la otra. Se pasan la vida de pie
tumbadas y mordisqueando los barrotes
por el estrés extremo. Cada embarazo
dura casi 4 meses. No puede girarse, no
puede moverse más de un paso. Semanas
después de Parí devuelven a la jaula. El
ciclo continúa provocando que muchas
sufran lesiones relacionadas con el
parto. Cuando su cuerpo cansado ya no
produce suficientes crías para que la
industria obtenga beneficios, es matada.
Su cuerpo crece, la jaula no. El metal
le corta la piel y le causa llagas.
Corre el riesgo de infectarse si se
tumba en el suelo cubierto de esceses.
Muchas no caben entre los barrotes, así
que meten la cabeza por debajo de las
puertas de la
jaula. No hay nada que puedan hacer.
Nada que ocupe sus
mentes. Muchas se quedan mirando las
paredes durante
semanas. Algunas trepan los barrotes
agitadas mientras patalean
desesperadamente en el aire. Otras dan a
luz antes de tiempo, encerradas en sus
jaulas. No pueden girarse para ver a sus
crías prematuras que a menudo mueren
sobre el frío cemento en menos de una
hora. A las madres cerdas también se les
deja morir por heridas y enfermedades. A
esta cerda herida le dispararon. La
dejaron desangrarse en un corral. Aquí
otra empuja y olfatea una compañera
muerta. Algunas se rinden, pero todas
acaban en las cadenas de suministro de
las empresas. La multinacional Ahold del
He está vinculada a esta
crueldad. Hace más de una década se
comprometió a dejar de confinar a las
cerdas en jaulas
crueles. Esta promesa se ha vuelto a
retrasar 3 años
más. Los animales necesitan acción
ahora.
El sistema está fallando a los cerdos,
animales inteligentes y sociales que
sienten alegría y sufrimiento como los
animales con los que
convivimos. Elige una alimentación de
origen vegetal y reduce la demanda de
estas jaulas. Retira tu apoyo a un
sistema basado en el confinamiento y
dirígelo hacia algo
mejor. El sistema está roto, pero tus
decisiones pueden crear uno mejor. Elige
la compasión con Lopeg.