ONU: “Podemos prevenir futuras pandemias”

El más reciente informe de las Naciones Unidas sostiene que en medio de la batalla que el mundo está librando contra el COVID-19 aún podemos ver surgir más enfermedades que se transiten de animales a humanos pero que, igualmente, estamos a tiempo de evitar futuras pandemias.

El reporte titulado Prevenir la próxima pandemia: Las enfermedades zoonóticas y cómo romper la cadena de transmisión señala que el  60% de la enfermedades en humanos son de origen animal y la mayoría de las enfermedades zoonóticas  se transmiten a través de nuestro sistema alimentario. Igualmente, identifica cuáles son las 7 tendencias que propician la aparición de enfermedades zoonóticas – entre ellas la creciente demanda de proteína animal, las prácticas agrícolas insostenibles y la crisis climática mundial – y las 10 medidas que los gobiernos pueden adoptar ahora para prevenirlas.

El desmedido apetito por la carne

La creciente demanda mundial de proteína animal es una de los factores principales  que propician la aparición de enfermedades zoonóticas ya que a pesar que el consumo de carne de animales silvestres es una causa común de enfermedades humanas, la cría de animales destinados a consumo está más cerca de ser la fuente original de estos padecimientos.

El notable incremento en el consumo de proteína animal per cápita a nivel mundial ha provocado, de igual manera, un aumento significativo en la población humana. Por supuesto, ambos factores han contribuido a un gran crecimiento en la producción de carne y huevos en los últimos 50 años, su consumo y el aumento exponencial en la exposición por parte de los consumidores a los patógenos zoonóticos.

Abuso de antibióticos: arma de doble filo contra la resistencia ante las enfermedades

Lógicamente, el incremento en la demanda de productos de origen animal ha intensificado la cría masiva de animales destinados a consumo que son genéticamente similares. De acuerdo con el informe de la ONU, estas poblaciones de animales genéticamente homogéneas que son hacinados en cantidades gigantescas y en condiciones higiénicas que están muy lejos de ser las ideales, son más vulnerables a infecciones que las poblaciones de animales genéticamente diversos.

Por si lo anterior no fuera suficientemente grave, estos animales son criados según altos niveles de producción y, para que esto sea posible, a pesar de estar sanos también se les suministran grandes cantidades de antibióticos que aceleran su crecimiento mientras evitan grandes brotes de epidemias. Está práctica rutinaria de la industria ganadera conocida como “uso no terapéutico” de antibióticos ha provocado que se desate una de las mayores amenazas tanto para animales como humanos: la multiplicación de cepas de bacterias resistentes.

Estas «superbacterias», como también se les conoce, provocan anualmente la muerte de 25 mil personas tan solo en Europa y de no tomarse las medidas pertinentes, para el año 2050 morirán más personas a causa de las superbacterias que por cáncer (8,2 millones de muertes) o accidentes de tráfico (1,2 millones).

Aunque en México existen leyes que regulan el uso de antibióticos, la vigilancia en la aplicación de las leyes no ocurre en forma regular o estricta. De acuerdo a una investigación periodística de la organización independiente «Bureau of Investigative Journalism» (BIJ), tan solo en 2016, México, junto a otros países, compró 2.800 toneladas de colistina, uno de los antimicrobianos más perjudiciales y cuyo uso se recomienda sólo como último recurso.

Investigación en industria de pollos de México
Investigación de Igualdad Animal en granjas de pollos de México

La ciencia es clara en cuanto a que si seguimos explotando la vida silvestre y destruyendo nuestros ecosistemas, podemos esperar ver un flujo constante de estas enfermedades saltando de los animales a los seres humanos en los años venideros.

Inger Andersen – Directora Ejecutiva del Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente

El riesgo va más allá de los mercados húmedos

Los mercados húmedos en los que son matados tanto animales silvestres como aquellos que comúnmente son criados para consumo han sido el foco de varios brotes de coronavirus que han provocado enfemedades como el SARS, MERS y también se cree que la actual pandemia del COVID-19. El informe de la ONU indica que, no obstante lo anterior, las plantas procesadoras de carne también pueden ser foco de transmisión de enfermedades e, igualmente, es importante tener presente que los establecimientos comerciales modernos  no siempre son más seguros que los de los mercados informales.

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COVID-19: es solamente el último en la línea de riesgos

El informe confirma que la actual pandemia provocada por el COVID-19 es sólo la última de una serie de enfermedades que –además del Ébola, el MERS y la fiebre del Nilo Occidental- han sido propagadas desde animales a poblaciones humanas y que solo han sido intensificadas por la intervención de la actividad humana en el medio ambiente y su relación con los animales. Aún teniendo en consideración que el COVID-19 se ha cobrado la vida de más de medio millón de personas a nivel mundial no podemos obviar que cada año al menos dos millones de personas mueren en todo el mundo a causa de enfermedades zoonóticas que actualmente permanecen desatendidas.

“Una Salud” para todos

Entre las soluciones que el informe de la ONU aporta se encuentran la recomendación a los gobiernos para que adopten un enfoque de “Una Salud” en el que converjan los aportes de conocimientos especializados en las áreas de salud pública, veterinaria y medio ambiente.

Entre las 10 prácticas que han establecido en su informe y que los países pueden comenzar a implementar inmediatamente se encuentran la ampliación de la investigación sobre las enfermedades zoonóticas, la mejora de la vigilancia y la regulación de los sistemas alimentarios y el incentivo de las prácticas de ordenación sostenible de la tierra. Además, la ONU está actualmente sumando esfuerzos en conjunto con su Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Instituto Internacional de Investigaciones Pecuarias (ILRI).