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MI EXPERIENCIA COMO INVESTIGADOR


El testimonio de Ari Nessel 

Hola, 

Me llamo Ari Nessel y, al igual que tú, apoyo a Igualdad Animal. 

La razón por la que te escribo hoy es porque he experimentado de primera mano lo que los investigadores viven cada día al aventurarme con ellos dentro de algunas de las granjas, mercados de animales y rastros de India. 

Como alguien que sigue el trabajo de Igualdad Animal, es posible que hayas leído el correo electrónico de Sharon de ayer y hayas visto mi video. 

Tal vez te preguntes por qué decidí aventurarme con ellos dentro de esos lugares. ¿Por qué no seguir apoyándolos a ellos y al trabajo que hacen?

La razón es sencilla: Sentí que tenía que verlo por mí mismo para entenderlo de verdad, para verlo en lugar de imaginarlo. Y sentí que una vez que viera de primera mano lo que los animales se ven obligados a soportar, esta experiencia encarnada se quedaría conmigo para el resto de mi vida y nunca dejaría de luchar por ellos. 

Durante los muchos años que he apoyado el trabajo de Igualdad Animal he visto varias de sus investigaciones. 

Pero nada podría haberme preparado para lo que presencié en India durante esos días. Lo que significa estar al lado de innumerables animales que están sufriendo hasta morir y no poder hacer nada para salvarlos. 

Como persona que practica el mindfulness, siempre he mirado a India como fuente de inspiración. 

Después de todo, este es el país que originó el vegetarianismo y donde la mayoría de las religiones enseñan la práctica de Ahimsa, que significa no violencia hacia todos los seres. Un principio que ha guiado mi vida durante muchos años. 

Y quizá por eso la escena que más me afectó fue en una granja lechera. 

Recuerdo que entré en un pequeño cobertizo y vi un ternero. Sólo tenía 14 días, estaba delgado y asustado. Estaba atado solo y no podía moverse. Sus ojos inocentes estaban llenos de dolor y tristeza. 

Fue devastador ver a una criatura recién nacida alejada de su madre y de cualquier otra forma de calor. No entendía por qué lo dejaban allí, sin comida ni agua, para que muriera lentamente. 

Y fue entonces cuando me enteré de algo verdaderamente inquietante. 

Como los terneros machos no producen leche, minutos después de nacer los atan, los confinan solos y los dejan morir de hambre. Me quedé petrificado. 

¿Cómo es posible que un país que me había enseñado -y a muchos otros- tanto sobre la compasión, haya sido víctima de una industria tan cruel? 

Pero no es sólo la India. Cada año en el mundo, 72,000 millones de animales terrestres y 1,2 billones de animales acuáticos son confinados y matados para ser usados para servir como alimento. Y aunque la forma de hacerlo varía de un país a otro, el sufrimiento que esta industria causa a los animales es el mismo. 

El confinamiento extremo, la separación de las madres y las crías, las dolorosas mutilaciones y el sacrificio no son menos dolorosos cuando se realizan en México. 

La ganadería es una de las industrias más crueles y poderosas del mundo, con miles de millones a su disposición. Pero no es imbatible. 

Gracias a organizaciones como Igualdad Animal, personas de todo el mundo están abriendo los ojos y deshaciéndose de las mentiras que les han alimentado durante años. Así es como se crea el cambio. 

Y si estás aquí, leyendo mi correo electrónico, eres una de esas personas que quiere crear un mundo mejor para vivir y para que crezcan las futuras generaciones. 

Hasta la fecha, Igualdad Animal ha lanzado más de un centenar de investigaciones en más de 800 granjas y rastros de 14 países de todo el mundo, creando un cambio duradero y significativo para los animales. Es un privilegio de mi vida formar parte de este movimiento con estas personas, con USTEDES, haciendo este trabajo. 

Y aunque fue un honor acompañarles en una de sus investigaciones, mi experiencia en India me permitió conocer la vida de estos valientes activistas que se adentran en granjas y rastros para sacar a la luz los abusos a los que son sometidos los animales.  

Me refiero a los investigadores que, a pesar de haber presenciado en innumerables ocasiones el sufrimiento de los animales de forma impotente, siguen volviendo. 

¿Sabes por qué lo hacen? Porque para ellos eso no es nada comparado con el sufrimiento de esos inocentes animales.  

Se han propuesto hacer saber al mundo las historias de esos animales, porque no son seres incontables, innumerables y sin nombre, sino individuos cuyas vidas y sentimientos importan. 

Los llamo “guerreros compasivos” porque lo que están luchando es una batalla real. Una batalla por la justicia, por un mundo más amable. Una batalla que tú y yo hemos decidido librar junto a ellos. 

Pero necesitan y merecen nuestro apoyo. Porque, aunque no podamos estar con ellos dentro de las granjas y los rastros, podemos asegurarnos de proporcionarles los recursos que necesitan para mostrar al mundo lo que encuentran e inspirar el cambio del mañana. Para que su importante trabajo y el sufrimiento de los millones de animales que han filmado no sea en vano. 


Por eso te pido que los apoyes a ellos y a su valentía haciendo una aportación hoy mismo a Igualdad Animal. Nunca ha habido un mejor momento para hacerlo, ya que ahora mismo todas las aportaciones recibidas son igualadas por un aliado anónimo sin coste adicional para ti.

Hay una maravillosa y mística ley de la naturaleza según la cual las tres cosas que más anhelamos en la vida -la felicidad, la libertad y la paz mental- siempre se consiguen dándolas a otra persona. 

Gracias por formar parte de este movimiento compasivo, 

Ari Nessel