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4 cosas que solo los investigadores experimentan


Ellos enfrentan todo tipo de retos para adentrarse en la ganadería industrial, donde ocurre el peor maltrato animal en el mundo. Y sus esfuerzos están consiguiendo cambiar esa cruel realidad. Puedes ver el testimonio de Javier, investigador de Igualdad Animal en el que te explicará sobre este importante trabajo. 

Desgraciadamente, muchas de las cosas que presencian no pueden transmitirse en las imágenes que a través de nuestras investigaciones siguen llegando a millones de personas alrededor del mundo. Son los sonidos, impresiones y situaciones de ese mundo escondido, de la masacre silenciosa que ocurre a puertas cerradas en granjas y mataderos.

Sonidos

Entrar allí no es tarea sencilla. Es abrir las puertas a un mundo inhumano, donde el sufrimiento se convierte en toda una ciencia que se lucra de la vida de inocentes animales. 

Escuchar las voces de estos animales hacinados en lugares oscuros e insalubres es sobrecogedor y te supera en muchas formas. 

En la industria del huevo, los pollitos machos son matados en su primer día de vida porque su carne no sirve para ser vendida y tampoco ponen huevos ¿Puedes imaginar cómo se sienten los investigadores dentro de una incubadora industrial al escuchar a más de 55 mil pollitos que pian llamando desesperadamente a sus madres que nunca conocerán sabiendo que morirán el mismo día que nacieron?  

En la industria de la carne las madres cerdas son enjauladas impidiendoles convivir naturalmente con sus crías, al pasar por los pasillos de estas naves, los investigadores debe escuchar a decenas de madres desesperadas por estar atrapadas sin espacio para darse la vuelta siquiera.  

Y ¿qué decir de los borregos casi recien nacidos encerrados en habitaciones inmundas antes de ser matados que llaman desesperadamente a sus madres? El sonido es desolador y ensordecedor. 

Los animales enfermos o fracturados se quejan de dolor en las granjas, gritan aterrorizados cuando los obligan a moverse con golpes hacia su muerte y se lamentan de dolor mientras agonizan. 

Todo esto lo escuchan los investigadores y sin duda es un reto para ellos, pero su fuerte voluntad de cambiar esta realidad los hace capaces de mantenerse concentrados ante estas difíciles situaciones. 

Olores

Los testimonios de nuestros investigadores nos confirman que al entrar a una granja industrial una de las primeras cosas que te pasan es que te cuesta respirar y no podría ser de otra forma dentro de un galpón que permanece cerrado, sin luz natural y con miles de pollos o gallinas que viven hacinados.

Allí el aire te corta los pulmones, está cargado de vapores de amoniaco de los excrementos y orines de las aves. En las imágenes de nuestra investigación puedes ver las heces apiladas bajo las jaulas llenas de gallinas. Debes saber que se limpian una vez al año, a veces más, dejando inservible la tierra donde está la nave. El olor es indescriptible y no hay forma de que una imagen te lo muestre.

En investigaciones dentro de las granjas de cerdos hemos encontrado animales viviendo en instalaciones inundadas de sus propias excretas. Algunas veces estas se desbordan y llenan los pasillos del olor pútrido por la falta de ventilación y aseo. Algunos animales están lastimados, gotean sangre o pus, agregando a la ya pestilente mezcla un hedor mayor.

Si estar pocas horas en un lugar así puede ser difícil para un investigador ¿logras imaginar cómo es para estos animales que tienen que vivir en ese lugar que es el único que conocerán en toda su vida y del cual no tienen forma de escapar?

Las manchas de sangre en las paredes

Muchas veces nuestras investigaciones han mostrado cómo los animales moribundos son azotados en las paredes como un práctico y barato método de matanza de la ganadería industrial. Sin embargo, lo que pocas veces se puede mostrar en las imágenes porque no se entendería sin el contexto necesario, es que muchas de las paredes están manchadas de sangre. 

Los investigadores saben lo que esas manchas significan. Saben que las gotas en las paredes cuentan la historia de un animal lastimado que se sacudió, caminó o brincó, mientras que las manchas de manos demuestran que un trabajador se llenó las manos con la sangre de los animales. Las peores son las manchas de sangre contundentes que demuestran que esa pared fue utilizada para terminar con la vida de un animal sin la menor compasión hacia él.

Buscar consuelo y refugio en medio de tanta desolación

Estar en el mismo lugar que tantos animales sufriendo encerrados, mutilados, golpeados y hasta hambrientos porque no pueden moverse es algo que mueve todas las fibras de tu ser. Y aunque el sufrimiento de cada animal es importante, hay situaciones que a los investigadores los han conmovido profundamente. Una de ellas es presenciar cómo actúan los bebés en las granjas y antes de ser matados.

Nos han dicho que los pollos de pocas semanas de nacidos – y que apenas comienzan a conocer todo el horror que les espera – se acercan a ellos para acurrucarse entre sus piernas o se duermen en sus brazos buscando calor y protección como si vieran en los investigadores a sus madres.

Los terneros en la línea de matanza chupan sus manos como si mamaran la leche de sus madres que nunca pudieron conocer. Ver a bebés inocentes desconcertados y aterrorizados al presenciar cómo matan a sus compañeros te estremece.

En los mataderos, los cerditos buscan consuelo en otros como ellos, como se puede ver al final de esta investigación recién lanzada en un rastro italiano.

Toda esta realidad que no se refleja en nuestras investigaciones ciertamente nos obliga a reflexionar sobre la magnitud de esta crueldad pero también ha hecho que los investigadores de Igualdad Animal se sientan más comprometidos a seguir exponiendo lo que acaban de presenciar. 

Su dedicación es inquebrantable, su compromiso innegociable porque están determinados a mostrar al mundo la verdad sobre los animales. 

Pero no es una tarea fácil. Requiere de una voluntad inquebrantable en la búsqueda de un bien mayor: salvar a millones de animales de ese destino. Pero además de la voluntad se requieren recursos. Y en eso todos podemos ayudar. Cada aportación es una valiosa forma de respaldar el tan necesario trabajo de investigación. Si puedes, apoya a los investigadores ahora para que como dijo Javier en su video, podamos seguir agrietando los muros de la ganadería industrial.