Chile abusa de los antibióticos para producir salmón

Una investigación realizada por la organización internacional Oceana, dedicada a la protección de los ecosistemas marinos, demostró que el salmón que se produce en Chile está atiborrado de antibióticos con carácter no terapéutico, lo cual supone graves riesgos a la salud humana y también al medio ambiente marino.

 

Desde hace décadas la industria ganadera practica lo que se conoce como “uso no terapéutico” de antibióticos en animales para prevenir brotes de enfermedades debido a las terribles condiciones de hacinamiento en las que se les obliga a vivir. Este procedimiento permite la cría masiva de animales a un alto precio porque ha desatado una de las mayores amenazas actuales: la multiplicación de cepas de bacterias resistentes o “superbacterias. Estas logran desarrollar resistencia a los fármacos y son responsables de provocar brotes epidémicos sin precedentes. Tan solo en Europa provocan anualmente la muerte de 25 mil personas.

 

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A pesar de ser Chile el segundo productor mundial de Salmón y  Noruega el primero, de acuerdo con un informe del gobierno chileno al que tuvo acceso Oceana, Chile utilizó 385.635 kilos de antibióticos en 2007, mientras que Noruega ese mismo año solo utilizó 600 kilos para producir una cantidad de salmón similar. Es tal el abuso, que datos revelados en el seminario “Salmonicultura y antibióticos: riesgos para la salud humana” de 2018, indican que más del 95% del uso mundial de antibióticos en la samonicultura es de la industria chilena.

 

Un tercio de los antibióticos utilizados corresponde a la familia de los quinoloanos, cuyo uso está prohibido en los países a los que Chile exporta salmón debido a su capacidad de generar resistencia bacteriana y que la ley chilena aún admite a pesar de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) de limitar su uso en humanos.

 

De igual manera, la regulación en cuanto a materia de impacto ambiental que rige a la industria del salmón en Chile es insuficiente y, de acuerdo con Oceana, en las piscifactorías los peces viven hacinados en un mar de antibióticos, alimentos no consumidos y heces que propician el desarrollo de bacterias y su resistencia. En diciembre de 2018 se produjo una de las mayores fugas en una granja de la que escaparon 690.000 salmones tratados con antibióticos no aptos para consumo humano, lo cual provocó, como es de esperarse, severos daños al medio ambiente.

 

Desde 2008 Oceana comenzó a trabajar en una campaña para la regulación del uso de antibióticos en la industria del salmón en Chile que tenga en cuenta todos los riesgos a lo que las empresas están exponiendo a la salud humana y al medioambiente. A pesar de haber logrado que el gobierno prohibiera el uso preventivo de antibióticos y fijara un límite de densidad de salmones por jaula entre otros puntos, en 2017 Chile utilizó 1.400 veces más antibióticos que Noruega y el peligro sigue siendo evidente.