Un informe revela la crueldad hacia los pollos de las grandes cadenas (McDonald’s, KFC… )

México

McDonald’s, Domino’s Pizza, KFC… Y así hasta nueve. Las empresas de comida rápida más grandes del mundo someten a los pollos que hacen posible su negocio a  pasar sus vidas encerrados en jaulas para después morir de forma dolorosa.

Así lo revela el informe ‘The Pecking Order 2018’, publicado por la World Animal Protection (WAP), que califica de “muy pobre” e incluso “deficiente” el bienestar de las aves que utilizan para sus negocios.

Ninguna de las nueve empresas evaluadas ha conseguido tener una puntuación óptima. De hecho, “los resultados muestran un desprecio casi universal entre las marcas dentro de sus políticas, objetivos comerciales y para la mejora del tratamiento de los pollos en sus cadenas de suministro globales”, informa la publicación.

 

Los pollos utilizados para abastecer a la industria de comida rápida se crían incitándolos a crecer lo más rápido posible y en la mayor brevedad de tiempo posible. Lo que se traduce en cojeras por no poder aguantar su propio peso, rotura de huesos y el hacinamiento en jaulas dentro de almacenes oscuros que impiden su comportamiento instintivo.

En cuanto a la transparencia por parte de estas empresas, el informe aclara que ha sido “universalmente pobre. Las compañías aportan poca o ninguna información sobre las prácticas que llevan a cabo para el bienestar de los pollos”. Es más, “en la mayoría de las áreas donde operan, ni siquiera garantizan una matanza humanitaria para los pollos utilizados en sus negocios”.

 

 

Desde Igualdad Animal hemos realizado acciones contra estas prácticas, es más, en 2018 hemos lanzado una campaña dirigida a McDonalds para conseguir mejoras para millones de pollos que la compañía utiliza para su negocio. Por ello, decidimos unirnos a una coalición de grupos para sensibilizar al consumidor sobre la crueldad que sufren estos animales.

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Jonty Whittleton, de WAP, dijo, según publica The Independent, que “no hay excusa para el dolor, el miedo y el estrés que siente un pollo de granja en gran parte de su vida. Miles de millones de pollos nunca tienen la oportunidad de ver la luz del sol, crecer a un ritmo natural o comportarse como lo harían en la naturaleza”

“Estas compañías icónicas deben responder a las crecientes preocupaciones de los consumidores por la crueldad del pollo”, puntualiza.

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