El principio pro animal en la propuesta de Ley General de Protección Animal
Mucho se ha dicho y escrito sobre la necesidad de tener la Ley General de Bienestar, Cuidado y Protección Animal, la gran deuda que se ha arrastrado por más de un año tras las reformas constitucionales y que debió expedirse en junio del año pasado, sin embargo hay un principio poco comentado: el principio pro animal.
Para los y las abogadas es fácil entender la similitud con el principio pro persona o pro homine, el cual fue adoptado por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y después incorporado al Derecho Constitucional, siempre alrededor del ser humano. Ahora se retoma su naturaleza protectora pero se amplía para otros seres vivos y sintientes.
Pero, ¿cómo entender este principio?
Función interpretativa del principio pro animal
Cuando se crea una norma se tiene en cuenta un caso general que requiere regulación y después se va interpretando al caso concreto, por ejemplo, la ley de protección puede decir que está prohibida toda mutilación que cause un daño y alguien denunciar una intervención veterinaria bajo esta premisa, lo que tendrá que hacer la persona que aplica la ley es estudiar si existe el daño.
Cuando se interpreta se puede hacer uso de principios, entendidos como creencias comunes que guían el pensamiento y toma de decisiones, estos principios pueden ser personales, construidos con la propia experiencia, o de Derecho, es decir que hay un texto legal que los establece.
Impulsamos iniciativa para la Ley General de Protección Animal
Para continuar con el ejemplo, si yo fuera a interpretar la prohibición de mutilación podría hacer uso de mi principio ético de daño mínimo que busca reducir al máximo las lesiones, en este caso, pero también el principio general de derecho como el pro animal, que en este caso me diría que valore si esa mutilación veterinaria optimiza los derechos o no. Si al animal se le amputó una extremidad lesionada porque tenía gangrena entonces esa mutilación busca reducir el daño potencial y además busca asegurar el derecho del animal a recibir atención médico veterinaria.
El principio pro animal ayudará a que la interpretación de la Ley General sea buscando lo mejor para el animal, siempre que pueda existir duda sobre su sentido o alcance”.
Preferencia de norma
Existen muchas normas aplicables a cada caso, en el caso de los animales hay leyes de protección, de sanidad, de propiedad, entre otras. La variante del principio pro animal en este caso será que se debe aplicar la que sea más favorable para el animal.
La Ley General debe establecer el principio para la aplicación de sí misma y de las leyes supletorias. (Las supletorias son aquellas normas que se aplican la norma no contempla cierto aspecto, por ejemplo la Ley Federal de Sanidad Animal y la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentable pueden suplir lo que la Ley General de Bienestar Animal no considere).

La inclusión de este principio será una victoria que podremos celebrar después de lograr que las y los legisladores cumplan con la Constitución y expidan la Ley tomando en cuenta las exigencias de la sociedad civil. Podemos lograr que la primera Ley General de Bienestar Animal sea la mejor posible. ¡Únete hoy!

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